La Bruma

Se acercó a su víctima que yacía encorvada en el suelo. La bruma que albergaba en su interior apareció, deslizándose con lentitud para envolver el cuerpo que gemía con desespero. Nadie podía imaginar lo que era morir en manos de aquel ser.

 

La escena que tenía enfrente suyo lo hizo relamer sus labios. La bruma absorbía al moribundo. La piel se hundió mostrando los huesos que se quebraban debido a la presión que ejercía. Se licuaban dejando a su paso, solo una bolsa vacía. Un despojo humano.

 

Al rato, los sollozos cesaron, el desgraciado estaba muerto. La bruma sabía que era momento de volver al cuerpo de su poseído, y el demonio sonrió con una mueca retorcida.

 

Se irguió un poco hacia atrás cerrando sus ojos cuando recibió la bocanada de energía que la bruma le entregaba. Se desconectó por un segundo de la batalla en la que estaba inmerso, quería saborear cada gota del soldado que yacía a sus pies.

 

Alcanzó a escuchar el susurró del viento al moverse cuando el filo de una espada se desplazó a gran velocidad. El ardor en el cuello lo despertó atónito. Vio la cara de su asesino que sonreía y después, nada. Solo oscuridad.

Protegido por Derechos de Autor. F. Maradei 2022

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